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Juan 3:1-21.

“Nacer de nuevo” no es un tema muy popular hoy en día, incluso en algunas iglesias. ¿Por qué? Probablemente porque mucha gente piensa que nunca han tenido una “experiencia espiritual” en la que han pasado por un cambio radical. Podrían asustarse porque no saben si van a llegar al cielo sin haber llegado a la meta espiritual de “nacer de nuevo”.

Nicodemo también temía eso. Pensaba que se estaba perdiendo algo de lo que todos aquellos discípulos de Jesús estaban experimentando. Así que viene a Jesús... de noche... cuando con suerte nadie le vería. Y viene buscando respuestas – como de qué manera puede saber si va a llegar al cielo.

Entonces Jesús le explica lo que significa “nacer de nuevo”. Lo primero, nacer de nuevo es totalmente la obra de Dios. No podemos hacer nada para conseguir “nacer de nuevo”. El Espíritu Santo lo hace (v. 5-9). Entonces, necesitamos reconocer que Jesús nos ha salvado de nuestros pecados muriendo en una cruz. Él es quien nos salva – no un buen trabajo, o los buenos amigos, o las buenas obras, o algún ritual espiritual. Es necesario que respondamos a Jesús creyendo en Él – porque Él SOLO es el que salva (v. 10-15). Es necesario que confesemos nuestro pecado a Jesús y le pidamos Su perdón. Y por último, debemos recibir a Jesús en nuestras vidas como la luz a la que debemos seguir. Si creemos de verdad en Jesús, entonces nuestras acciones y vida lo mostrarán. Y nadie podrá condenarnos (v. 19-21).

Es la voluntad de Dios para nosotros que pasemos por dos nacimientos en la vida. Uno sucedió a través de nuestra madre. El otro por el Espíritu de Dios revelándonos todo lo que Jesús ha hecho para establecer una relación con nosotros. Todo lo que tenemos que hacer para experimentar el segundo nacimiento es decir “SÍ” a Dios y luego, honestamente, entregar nuestros corazones, mentes, almas y vidas a caminar con Jesús.

No recordamos nuestro primer nacimiento. Pero nunca olvidaremos el segundo. ¿Cómo podríamos olvidar reconocer lo grande que es el amor de Dios para nosotros y luego elegir recibirlo y vivirlo como si fuéramos los mismísimos hijos e hijas de Dios?

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